GÓTICO: EL ARTE DE LA LUZ Y LAS ALTURAS
INTRODUCCIÓN
La luz parece haber fascinado a la humanidad desde el principio de los tiempos, desde el descubrimiento del fuego y la narración bíblica del origen del mundo que señala que lo primero creado fue la luz; hasta la celebración de los multitudinarios espectáculos de fuegos artificiales o luces digitales que se celebran en las principales ciudades capitales del mundo cada año nuevo. Además, la arquitectura contemporánea está cada vez más enfocada en construir recintos y hogares que permitan entrar la mayor cantidad de luz natural; pues, afirman que esta influye en nuestro ánimo y calidad de vida. Así que mientras más ventanas y menos muros mejor para el diseño.
Sin embargo, esta idea no es nueva, ya en el medioevo surgió una corriente artística que decidió que las construcciones religiosas debían captar la mayor cantidad de luz posible, pero no buscaban una luz natural, buscaban poseer una luz única que permitiese a los creyentes conectarse a través de ella con la única Verdad, el Ser supremo de luz. Para lograr su objetivo tuvieron que romper con todos los paradigmas arquitectónicos que habían imperado hasta su época y generar toda una revolución de catedrales de gran altura con innumerables y elevadas ventanas vitrales. Esto requirió que desarrollaran innovación técnica y que reformaran algunos de sus conceptos y formas de entender la fe. Adentrémonos en ese pasado lejano donde la luz se convirtió en la protagonista y creadora de realidades elevadas, cuyos vestigios aún se levantan impetuosos alrededor de toda Europa occidental.
CAPÍTULO 1:
Antecedentes: El arte románico y sus robustas estructuras
El arte gótico, como toda corriente artística surge en un contexto específico y llega para romper con la prácticas y características de belleza que hasta su momento se habían considerado preponderantes, se habían valorado y cultivado. Así pues, antes del gótico, dominaba el románico.
El arte románico se desarrolló en Europa occidental y dominó el medioevo por cerca de dos siglos, desde el año 1000 hasta la aparición del gótico hacia finales del siglo XII (Bass 2019:110). Esta corriente artística influenció distintas manifestaciones del arte como la pintura, escultura y arquitectura. Para efectos de este artículo nos enfocaremos principalmente en esta última con el objetivo de reconocer sus características y compararlas con las de la arquitectura gótica.
“La palabra románico se refiere a la fusión de las culturas romanas, carolingias, otonianas, bizantinas y germánicas locales que conformaron un estilo maduro” (Bass 2019:113). Dicho de otro modo, el arte románico retomó algunas de las prácticas artísticas más relevantes y clásicas de estas naciones y las integró para crear un arte nuevo, representativo de las mismas.
En cuanto a arquitectura, sus mayores logros se conservan en recintos religiosos; puesto que, el arte en general estaba al servicio de la religión y la fe.
“El románico representa un instante clásico, tras el que vendrá el barroquismo del gótico, que es acción, ascetismo, esfuerzo por unirse a Dios, tendencia al cielo. Desde el punto de vista constructivo, la arquitectura románica es de base romana, pero rechaza el sistema romano de revestimiento con material rico. Todo se hace con material del país, labrándose en piedra y utilizando el sillarejo y el sillar…” (Valera 2022:9)
La arquitectura románica procurará que las iglesias puedan albergar a mas fieles y buscará inspirarlos a una vida ascética, consagrada a Dios, consciente de los terrores del fin del siglo que consideraban podría ser el periodo del fin del mundo. Reforzando ese temor a causa de las pandemias que se vivieron durante esa época oscura y las visiones de muchos de los santos contemporáneos. De hecho, el fin del mundo, el juicio final y la segunda venida de Cristo serían comúnmente representados en las iglesias de este periodo.
Imagen 1. De De Casas Novoa, Fernando; De Andrade, Domingo; Maestro Esteban; Bernardo, el
viejo; Galperinus, Roberto; Bernardo, el joven.
Catedral de Santiago de Compostela. (1075-1128)
(El camino de Santiago- Catedral de Santiago)
En la figura 1, vista aérea de la Catedral de Santiago de Compostela, podemos observar algunas de las características más relevantes de la arquitectura románica. En este caso reconocemos la planta en forma de cruz latina, de las más usadas en su época. Su distribución consistía en una nave central cruzada por un transepto. En la parte superior de la imagen observamos el pórtico que da acceso al recinto. En la parte inferior derecha encontramos una girola, hacia el final de la planta, donde se ubicaría el altar. El transepto, ubicado antes de llegar a la girola, presenta puertas laterales. Hacia el lado izquierdo de la imagen observamos el claustro, de planta cuadrada, construido hacia 1500, es decir más de dos siglos después, ya que no era parte el diseño original, y es de estilo gótico renacentista.
El diseño de planta en forma de cruz tenía la intención de recordar a los feligreses la cruz de Cristo y, por tanto, su sacrificio, para inspirar más su fe. La tradición católica afirma que esta iglesia acoge la cripta de los restos del apóstol Santiago, motivo por el cual, se convirtió en uno de los mayores sitios de peregrinación para los fieles durante la época medieval y su popularidad continúa hasta nuestros días, entre los creyentes católicos, dada la mística que la envuelve y su enorme relevancia histórica como centro de culto.
Además de la disposición descrita a partir de la imagen, podemos agregar que las iglesias románicas se caracterizaban por sus robustos muros, generalmente de sillería y reforzados con estribos o contrafuertes. También primaba la bóveda de cañón construida a partir de una serie de arcos de medio punto. Precisamente el enorme peso de esta bóveda requería de los gruesos muros y las columnas adosadas a este pasaban a tener una función más decorativa. Por último, al predominar el macizo sobre el vano, las ventanas eran pocas y estrechas, siendo la iluminación insuficiente.
La escultura y pintura solían acompañar las construcciones arquitectónicas. La escultura se aplicaba principalmente en los pórticos y capiteles de las columnas representado personajes y relatos bíblicos. La pintura, por su parte, era usualmente mural y se aplicaba en las paredes interiores de los templos.
Las catedrales románicas eran; por tanto, robustas, pesadas y oscuras, lo que generaba una sensación un tanto ominosa para los creyentes. Eran iglesias que recordaban que había que aferrarse a la fe por miedo al castigo y al juicio final, una perspectiva que se transformaría con la llegada de la iglesia gótica.
CAPÍTULO 2:
Arte gótico: Características estructurales arquitectónicas
El arte gótico surge en un contexto en el que la forma de pensar del ser humano hasta entonces aceptada se abre a nuevas preguntas y cuestiona lo que antes consideraba verdades inquebrantables. Uno de los detonantes es la vuelta hacia la naturaleza. El arte gótico se alejará de la inspiración geométrica que imperaba en el románico (heredada del arte romano mismo) y volverá a dejarse deslumbrar por lo natural, las plantas y animales.
Así mismo, creerá que la razón no se opone a la fe; que ambas pueden convivir y que la razón se debe aplicar específicamente para comprender como funciona el mundo natural. Por ende, mantendrá un interés religioso profundo, pero percibirá a Dios de una forma completamente distinta a como lo hacía el hombre del alto medioevo.
“El románico pinta al Dios de la justicia y el poder omnímodo. El gótico, en cambio, se interesa mucho más por el dolor y pinta al Dios sufriente y misericordioso. Nada tan revelador a este respecto como ver un Cristo románico y uno gótico frente a frente. Lo mismo ocurre con los demás personajes divinos; se inclinan, ríen, conversan, se lamentan; es decir, se comportan como seres humanos, que alimentan pasiones humanas.” (Ballesteros 2015:5)
A estas ideas se sumará que la sociedad experimentará un cambio económico pasando de los señores feudales a la burguesía y estos nuevos hombres adinerados buscarán rodearse de belleza, permitiéndose una vida más confortable y también procurando ostentar su nuevo estatus social. Las iglesias, a su vez, se convertirán en el símbolo de estatus e influencia de las ciudades y comunidades.
En cuanto al periodo histórico que abarca, “Conocemos por gótico todo un estilo artístico que imperó en Europa desde el siglo XII al XIV y en algunos lugares se prolonga todavía más.” (Ballesteros 2015:8).
Ahondemos ahora sobre sus características arquitectónicas que se diferencian rotundamente de las del románico. Aunque, es importante anotar que hubo un periodo de transición en el que podemos encontrar iglesias consideradas protogóticas o del románico tardío. Ello se debe a que, al tomar tanto tiempo la construcción de las iglesias, algunas de inspiración románica que estaban en proceso de construcción cuando empezó a florecer el arte gótico, integraron ciertos elementos de este en sus proyectos. Surgió así una mixtura entre ambos estilos, pero de preponderancia románica.
Imagen 2. D´Orbais, Jean; Deneaux, Henri; De Soissons, Bernard;Le Loup, Jean; Of Rheims,
Gaucher.
Catedral de Reims. (1211-1275)
(Bóveda de crucería en la arquitectura gótica)
Como se puede observar en la vista interior de la catedral de Reims (Imagen 2), entre las características más importantes de las construcciones góticas encontramos el arco ojival o apuntado, que se observa, en perspectiva, en la parte central de la imagen y las bóvedas de crucería. Estas últimas se forman al alinear varios arcos ojivales conectados gracias a dos nervios cruzados en diagonal que sirven como arcos sustentatorios. Como notamos en la imagen, los nervios dividen el espacio entre arco y arco en cuatro partes, dándole un carácter único al techo abovedado. Además, la bóveda de crucería seguiría transformándose a lo largo del periodo gótico generando variaciones como la sexpartita (dividida en seis zonas), la bóveda de terceletes y la bóveda estrellada, entre otras. Por último, en la imagen podemos observar que los capiteles de las columnas internas se encuentran ornamentados con motivos naturales de hojas, de tal forma que se integra su interés por la naturaleza al interior de los recintos sagrados. Nos enfrentamos entonces a una construcción mucho más rica y ornamentada que responde a la intención e intereses de los ciudadanos de su época y que aún en nuestros días despierta asombro en quienes penetran alguno de sus templos.
Retomando los elementos arquitectónicos, cabe señalar que los nervios cumplen la función de dirigir el peso del techo abovedado hacia numerosos pilares estrechos que se encuentran al exterior de las construcciones y se conectan a través de un capitel común, rematado una vez más con motivos vegetales. De esta forma, el peso de la construcción se dirige hacia el terreno circundante. Estos pilares son fundamentales para soportar el peso de la construcción sin tener que recurrir a los pesados muros del románico. A los pilares se oponen los arbotantes para ayudar a manejar la presión dirigida a estos y al mismo tiempo se convierten en un elemento icónico de estas construcciones. Si bien cada uno de estos elementos cumple funciones arquitectónicas de soporte antes mencionadas, al mismo tiempo construyen un discurso:
“El peso que soportan los nervios, como una máquina perfecta, se transmite a través de las columnillas adosadas que los continúan hacia los gruesos y altos pilares, cuya verticalidad representa el impulso ascendente hacia el Creador del universo, simbolizado en la bóveda del templo, que rememora la bóveda celeste, mientras las nervaduras que la soportan semejan los rayos del astro rey y las claves donde se cruzan representan el cielo tachonado de estrellas.” (Taranilla 2020:58)
El tipo de planta característico de esta época es la planta basilica con entre una y hasta 7 naves, estando las adicionales dispuestas de forma paralela a ambos lados de la central. Los últimos dos elementos característicos de esta arquitectura son las torres, de gran altura y que se van agudizando (disminuyendo su volumen) conforme se elevan y los capiteles que las coronan y generalmente suelen estar trabajados con tracería calada. Finalmente, gracias a la suma de todos estos elementos, en los muros de las catedrales se pudieron disponer enormes ventanales que serán el motivo central de nuestro análisis hacia el último capítulo.
Imagen 3. Perez, Juan; Maestro Enrique; Maestro Simón
Catedral de León. (1205-1301)
(Taranilla 2020:60)
En la imagen 3 podemos observar en detalle otros de los elementos característicos de la construcción gótica como las torres, de diferentes alturas, que terminan en agudos capiteles ornamentados con motivos naturales. También vemos hacia la izquierda la parte superior de un pilar y su arbotante, así como parte de los grandes ventanales hacia el fondo. Tal cual se ha detallado líneas arriba, todos estos elementos permitían que las construcciones alcanzaran grandes alturas y al mismo tiempo generaban el efecto de apuntar hacia el cielo y dirigir la vista de los feligreses al mismo. Era un tipo de arquitectura que obligaba a pensar en elevarse hacia Dios.
En este escenario en el que la arquitectura lo domina todo en el arte, la escultura se continúa usando para generar ornamentaciones y destacar los pórticos. La pintura, en cambio, reduce su aparición a retablos de madera pues la mayoría de las escenas bíblicas se encontrarán trabajadas con vidrios tintados en los enormes ventanales. Es momento de adentrarnos es este particular aporte que aprovecha al máximo la presencia de la luz.
CAPÍTULO 3:
Arte gótico: La luz como protagonista
Para muchos estudiosos del arte gótico, el verdadero sentido de haber desarrollado tantas innovaciones arquitectónicas estaba motivado por la búsqueda de permitir ingresar la mayor cantidad de luz. Y sus afirmaciones encuentran sustento en los escritos dejados por el arzobispo Surgen, quien fue el promotor de la construcción de la primera catedral gótica: Saint Denis en Francia. El prelado tenía una visión muy clara del papel que cumplía la luz para la fe y cómo esperaba que se cumpliese al interior de su espacio litúrgico: “…para el, la nueva luz natural de la Abadía, llevará la mente de los contempladores hacia la luz espiritual, el alma será guiada por las verdaderas, aunque apenas perceptibles, “luces” hacia la Verdadera Luz, Cristo, y así se “elevará”, mediante la resurrección, hacia Cristo “Resurrectio vel Ascencio” representada en las puertas.” (Medina 2013:103)
El arsobispo Suger había sido influenciado por las creencias de otros pensadores de su época, en especial Dionisio el aeropagita, y había llegado a la conclusión de que la bellleza de la naturaleza nos permitía conectar desde el mundo físico hacia el mundo espiritual. La luz en particular, considerada desde Platón como la más pura de las materias, le parecía el catalizador perfecto porque consideraba que estaba intrísicamente ligada a Dios mismo. Así, pensaba que sin la luz nada de lo creado podría haber llegado a ser, quizás estimulado por la enseñanza bíblica de que lo primero creado por Dios fue la luz misma (Génesis 1) o también por las multiples veces en que Dios o Jesucristo se refieren a sí mismos como la luz: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8). Por tanto:
“El nacimiento de la arquitectura gótica se debe, en gran parte, a la propuesta de Suger en la catedral de Saint Denis, que requería una síntesis de elementos constructivos como el arco apuntado y la bóveda de crucería con avances técnicos, una concepción espacial diferente y los nuevos ideales teológicos, que llegarían a considerar el templo como la Jerusalén Celeste debido a la luz coloreada.” (Corral 2022)
Esta explicación se corresponde con la idea de Suger de que la catedral era el espacio sagrado en que Dios se acercaba a la humanidad en la tierra, una especie de tabernáculo moderno que debía encarnar todo el misticismo y sacralidad que le confería su naturaleza. A su vez, la iglesia gótica apuntaría a los fieles a la promesa de la tierra celestial en un futuro en el que todo dolor terminaría y Dios mismo gobernaría y habitaría entre los hombres de forma plena.
En palabras de Marín, entonces, vemos que la luz cumpliría un papel fundamental dentro del espacio sacro:
“Antes de materializarse en piedra y cantera, la arquitectura gótica tuvo su origen en un cambio de pensamiento sobre el cristianismo, la naturaleza y la idea de belleza. Su interpretación consideraba la idea de Dios como una luminosidad omnipotente o un sol invisible que se vierte sobre la humanidad y sumerge a la materia física para ser purificada. En este sentido, no estaba mal que el hombre interpretara el mundo a través de sus sentidos, ya que su capacidad sensorial debía servirle para admirar la trascendencia divina a través de su realidad física y visible de la luz. Por lo tanto, estos nuevos espacios debían diseñarse para que la luz pudiera generar sensaciones específicas en la gente, en este caso una catarsis de reflexión respecto a su espiritualidad.” (Marín 2019)
Estamos entonces frente a un espacio diseñado y construído con la intención de aprovechar la luz para crear una experiencia mística que eleve a los creyentes al plano de lo sobrenatural. A ello, debemos añadir que la población promedio de la época era analfabeta, por lo que los enormes ventanales no solo serían los intrumentos a través de los cuales se percibiría la luz, sino que además servirían como enormes muros de cristal lumínico catequizante, pues en ellos se ilustrarían un sin número de escenas bíblicas que podrían ser “leídas” por los fieles.
Imagen 4. Mountril, Pierre
Saint Chapel (1242-1248).
(Prieto 2014:94)
La vista interior de la Catedral de Saint Chapel (Imagen 4) nos muestra la altura y riqueza de los ventanales góticos que se extienden hacia el cielo abovedado. Cada ventana esta trabajada con vitrales cosntruídos a partir de piezas de vidrios tintados. La cantidad de información contenida en los vitrales es sobrecogedora y requiere de que los creyentes acudan multiples veces para irlos estudiando y aprendiendo. Cumple así su función catequizante y al mismo tiempo provee de una experiencia sensorial que tiene el portencial de vincularnos a lo espiritual.
Por supuesto, el trabajo de los vitrales se especializa enormenmente durante este periodo del arte y propone diseños cada vez más complejos conforme la era gótica llega a su apogeo. Probablemente los trabajos más logrados en la historia del vitral se remiten a esta era.
Es importante precisar que si bien las iglesias góticas pérmiten entrar gran cantidad de luz, no se pueden considerar iglesias “bien iluminadas”. Esto ocurre porque la luz que penetra el recinto está filtrada a causa de los colores de los vidrios y aquello es completamente intencional. En ese sentido, si bien las iglesias góticas reciben mucha más luz que las románicas, no es la cantidad de luz que se percibe al interior lo que marca la verdadera diferencia. “El verdadero cambio y la verdadera evolución no fue, como a veces tiende a imaginarse, cuestión de captación global de iluminación, sino el de lograr la manipulación absoluta de la luz para servir a los fines de la arquitectura y la simbología religiosa” (Medina 2013:111).
La luz se convertía así en la gran protagonista al interior del recinto gótico, pero era una luz mística, no natural, una luz de gran belleza que conectaba a los creyentes con la verdad misma de Dios como luz. Una luz que los invitaba a elevar su espíritu, a ser purificados.
Imagen 5. De Chelles, Jean; Mountril, Pierre; Ravy, Jean; De Chelles, Pierre
Catedral de Notre Dame- Rosetón Norte (1163-1345).
(Prieto 2014:60)
Como último elemento, también ligado al arte vitral, queremos acercarnos a los rosetones. En la catedral de Notre Dame encontramos dos de los más hermosos. Uno al sur que representa a Jesucristo en la gloria de su segunda venida y otro al norte (Imagen 5) que representa en el centro a la virgen junto al niño, rodeada de imágenes de los apóstoles, mártires, obispos y algunas escenas del antiguo testamento. En este rosetón predomina el color rojo, posiblemente relacionado a la imagen de María como madre amante y sufriente. Al igual que los demás vitrales su objetivo es acercar a los feligreses a los personajes y relatos bíblicos como forma de reforzar su fe. En particular este rosetón congrega a apóstoles y obispos considerados fieles y ejemplos de fe, a lo que se quiere inspirar a los creyentes.
Los estudiosos afirman que los rosetones pueden deber su forma a una de dos razones, como símbolo de la rosa que sería una referencia a la virgen María o como figura que sugiere los rayos del sol y nos remite a Jesucristo glorioso. (Marín 2019)
De lo que no queda duda es de que los artistas góticos fueron de los primeros en encontrar en la luz un elemento potencial para diseñar espacios, generar sensaciones e influir en las personas a partir de la sensorialidad y la emocionalidad.
CONCLUSIONES
Durante los periodos románico y gótico el arte de la arquitectura cobró gran relevancia y estuvo principalmente vinculado a la construcción de recintos religiosos. La arquitectura de ambos periodos presenta marcadas diferencias tanto respecto a la composición de sus elementos estructurales como en cuanto a su función y al discurso que comunicaba el recinto a nivel espiritual.
El arte gótico introdujo la luz y la manipulación de esta como elemento fundamental para modificar un espacio y conferirle un carácter místico y un tanto sobrenatural. Aprovechan la influencia física de la luz en quienes la perciben para apelar a su sensorialidad e invitarlos a vivir una experiencia de fe. Durante el periodo gótico las ventanas vitrales predominaron como elementos catequizantes al interior de los templos y este arte alcanzó un alto grado de especialización.
BIBLIOGRAFÍA
• Bass, Arthwr. (2019). Historia del Arte 1: Guía para principiantes. [EPub], Digital Creative Publishing.
• Ballesteros, Ernesto. (2015). Historia universal del arte y la cultura (4ª ed.). [EPub], Madrid: Hiares.• Taranilla, Carlos. (2020). Breve historia del gótico. (2ª ed.). [EPub], Titivillus.• Prieto, Eduardo. (2014). Arte de la edad media- La arquitectura gótica en Francia. En E. Prieto (Ed.), Historia del arte y la arquitectura. Departamento Composición arquitectónica.• Valera, Javier. (2022). Historia del Arte: Arte románico, gótico e islámico. En J. Valera (Ed.), Bachillerato en historia del arte. Universidad de Murcia.• Binski, Paul. (2017). “La línea de belleza en el gótico: motivos y estética medieval”. En: Quintana. Revista de Estudos do Departamento de Historia da Arte. Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela. https://www.redalyc.org/comocitar.oa?id=65357672003• Medina del Río, Juan; Cassinello, María. (2013). “La luz gótica. Paisaje religioso y arquitectónico de la época de las catedrales”. En: Hispania Sacra. Madrid: Editorial CSIC. https://hispaniasacra.revistas.csic.es/index.php/hispaniasacra/article/view/348• Corral, Nuria. (23 de mayo de 2022). El arte gótico: la luz de la arquitectura medieval. Universidad Isabel I. Recuperado el 18 de octubre de 2023 de https://www.ui1.es/blog-ui1/el-arte-gotico-la-luz-de-la-arquitectura-medieval• Marín, Paulina. (20 de mayo de 2019). Y brillará el noble edificio que atraviesa la nueva luz: Iluminación gótica. Iluminet. https://iluminet.com/iluminacion-gotica/







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