DEGAS: EL INSTANTE DEL MOVIMIENTO

INTRODUCCIÓN

Durante muchos siglos el arte se cultivó como un ejercicio de exactitud que buscaba reproducir las figuras con líneas limpias, e incluso en los periodos en que primaba la pintura sobre el dibujo se buscaba representar la realidad con cierta exactitud. Un trabajo que empujó cada vez más a los artistas al taller y a buscar construir imágenes idealizadas, un tanto lejanas a la observación del cotidiano. Los movimientos de ruptura del siglo XIX, realismo e impresionismo, propusieron romper con esos ideales y construir un nuevo arte que reflejara su presente que mirara a su alrededor. Lo que diferenció al impresionismo fue su intento por capturar la luz, la riqueza del color y sobre todo su voluntad de atrapar los momentos, el tiempo que estaba en continuo flujo. Así buscaban narrar historias únicas que capturaban el instante vivido. En este entorno Edgar Degas se plantea el cometido de estudiar el movimiento, que también responde a un tiempo y ritmo específico. Su búsqueda artística no solo aporta elementos a este respecto, sino que también nutre sus propuestas compositivas y explora nuevos horizontes en cuanto a la forma y el uso de la mancha.

CAPÍTULO 1: 

Contexto: El despertar del impresionismo 

Hacia 1874, en un pequeño estudio de París, un grupo de cerca de treinta artistas jóvenes presentó una exposición conjunta que remeció la idea de arte que se tenía hasta el momento. “El impresionismo fue el movimiento que inauguró las vanguardias y también el que dio una base sólida, a la vez que dirección, al arte moderno” (Gonzales 2018). Con trazos mucho más sueltos, composiciones llenas de color y sin las ataduras del academicismo, los impresionistas se presentaron al mundo con esta pequeña exposición. Entre los convocados se encontraban Manet, Renoir, Pissarro y, quien será motivo de este ensayo, Edgar Degas.

Los impresionistas se inspiraban en la vida cotidiana y ordinaria. Tomaron como bandera la práctica pintar al aire libre, así que la naturaleza también era uno de sus temas principales. Cuando de pintar paisajes se trataba, les era de suma importancia capturar el momento y la luz precisa de aquella hora, retratar como se coloreaba el cielo y de qué tonalidades teñía la naturaleza alrededor. “Debido al gran interés por la luz y las peculiaridades de la luz, los impresionistas inicialmente se autodenominaron "iluministas", principalmente usaron este nombre en el período 1860-1874.” (Bree 2022)

Para los artistas impresionistas primaba la pintura sobre el dibujo. Su objetivo era capturar la luz y no necesariamente conseguir formas perfectas. Sus cuadros componen una sinfonía de color y movimiento, presentan una impresión de lo que los artistas observaban sin necesidad de ser puristas al momento de delinear las formas. De hecho, trabajaban a partir de manchas de color y lo más importante era como se componía el todo y no cada una de sus partes.

Además, los impresionistas estudiaron profundamente el color, conocían los estudios en física sobre la refracción de la luz y la sistematización de colores en primarios y secundarios. Por tal motivo, se enfocaron en pintar a partir de la combinación de los seis colores del arcoíris (colores en que se descomponía la luz). Trabajaban superponiendo estos colores puros al mismo tiempo que renunciaron al uso del blanco y el negro.

Imagen 1. Renoir, Pierre.
Baile en el Moulin de la Galette  [oleosobre lienzo] (1876)
Museo de Orsay, París.

En la imagen número 1, una pintura de Renoir, observamos una imagen tomada de la vida cotidiana de la gente. Una gran multitud reunida en un espacio destinado a la socialización y celebración. El artista está capturando un momento específico de la historia, un instante, irrelevante pero significativo en tanto es valioso para sus protagonistas. Además, se siente con claridad la utilización de la mancha y la difuminación de los contornos, como las formas de los cuerpos van perdiendo cada vez más nitidez hacia el fondo de la escena. Podemos ver la influencia de la luz colándose a través de las hojas de los árboles y proyectando su brillo sobre las ropas, sombreros y rostros de los concurrentes. Además, si bien Renoir está pintando una escena al aire libre su interés está en los cuerpos humanos y como se relacionen o superponen unos a otros.  

Si nos adentramos un poco más allá en la escena, descubrimos que se trata de una historia llena de vida, enérgica. Nos encontramos frente a una multitud que disfruta su tiempo de ocio, que valora los espacios relaciones y la posibilidad de conectarse con otros, que entiende la vida mucho más allá del trabajo, en especial cuando sabemos que este era un espacio de reunión para la clase media baja. Pero nada de los avatares o preocupaciones del día a día podría robarles ese momento, aquel en que se sentían completamente vivos.

Retomando el impresionismo, es importante señalar que periodo recoge cierta semilla de los movimientos anteriores, pues, ya desde el barroco vemos como los artistas empiezan a volcarse hacia los individuos como centro de interés. Fueran los burgueses o los pobres, ya no se enfocaban solo en retratar figuras mitológicas, sino que su mirada se volcó hacia el otro. Además, tras la influencia de la Revolución francesa se democratizaron la educación y el acceso a la cultura, con lo que los artistas tenían mucho mayor acceso a referencias e información. No menos importante es señalar que durante el siglo XIX Europa se encontraba en el punto más alto de su esfuerzo colonizador y recibía riquezas e insumos de todas partes del mundo. Ello, sumado a la industrialización, generó el ambiente ideal para la exploración y el surgimiento de nuevas ideas en todos los ámbitos sociales. La industrialización a su vez influyó en que las sociedades empezaran a vivir a mayor velocidad produciendo y consumiendo más. Esta lógica hace más consientes a los seres humanos de la constancia del movimiento, la realidad del instante, de que la vida está fluyendo constantemente y los momentos no se repiten, jamás ocurren de la misma forma. Esto resulta determinante para los artistas y es un detonante para su trabajo:

“Es el impresionista de finales del XIX el que por vez primera en la pintura europea consigue expresar el tiempo en su paleta. No mediante un movimiento sugerido, sino mediante una captación auténticamente temporal de la impresión óptica… El principal objetivo del Impresionismo es representar la realidad, no como un ser, sino como un devenir”. (Ballesteros 2014)

Por ello desarrollan un estilo que puede parecer inacabado al estar trabajado a base de manchas, pero es consistente con su intención artística, su motivación de pintar el momento, captar ese instante vivido.

Por último, no es un detalle menor considerar que también en este periodo irrumpe el invento de la cámara fotográfica. Ello obligó a los artistas a tener que replantearse la forma de hacer arte, al mismo tiempo que se convirtió en una herramienta nueva a explorar y que, en artistas como Degas, nutrió su capacidad de observación e influyó en su estilo de composición.

CAPÍTULO 2:

El hombre: La formación artística de Degas y su línea de trabajo

Nacido en 1834, Degas pertenecía a una familia de la clase alta parisina y desde temprana edad tuvo acceso a museos y salas de arte gracias a la influencia de su padre, un exitoso banquero. Durante sus años juveniles se decidió a abandonar sus estudios de Derecho en La Sorbona para iniciar su formación en el taller de Louis Lamothe, discípulo de Ingres, a quien tanto admiraba. Luego, continuó sus estudios como pintor y escultor en Italia.

Quizá debido a su formación inicial, Degas no se consideraba un impresionista, sino mas bien un naturalista o realista. Aun cuando su estilo pictórico lo sitúa como uno de los mayores representantes de este movimiento, es cierto que tenía algunas importantes diferencias con ellos.  La principal, probablemente, consistía en su nulo interés por pintar en el exterior. No le interesaba trabajar en función de la naturaleza, ni enfocarse en el cambio constante de las condiciones atmosféricas, antes bien quería dedicarse al estudio profundo del cuerpo humano, motivo por el cual estudiaba a las bailarinas de la Ópera de París y en general el cuerpo femenino. No le interesaba captar la luz de los paisajes, antes bien prefería enfrascarse en la investigación de la influencia de la luz en los interiores o en los escenarios, es decir, una luz artificial. El entorno cultural y artístico parisino atraía toda su atención. Aun así, realizó algunos trabajos al aire libre sobre todo relacionados a carreras de caballos.

Imagen 2. Degas, Edgar.
Carrera de caballos. Antes de la salida [pastel sobre lienzo] (1862)
Museo de Orsay, París. 


En la carrera de caballos, que corresponde a la imagen 2, observamos como el artista, incluso pese a pintar un exterior mantiene su foco sobre las personas. Los jinetes que se ubican hacia el centro inferior de la composición constituyen el centro de interés de la misma y son retratados de manera muy natural, moviéndose con cierta relajación puesto que aún no ha empezado la carreara. La naturaleza y la atmósfera en cambio son solo acompañamientos, el autor no se ha preocupado por captar algún detalle minucioso sobre los colores de cielo o resaltando la variedad de las hierbas o flores, es un paisaje casi plano, solo con algunos acentos de luz y sombra que generan cierto grado de profundidad y dan la sensación de la vastedad del espacio. Una vez más es una escena de vida cotidiana que, a consideración muy personal, refleja el estado de calma anterior al esfuerzo o la lucha. Estos bien podrían ser sencillamente hombres paseando a caballo en un día tranquilo, pero el título de la obra y sus uniformes nos cuentan que están ahí por algo más, que en breves instantes comprometerán sus cuerpos en el esfuerzo físico y mental de tratar de llegar antes que los demás a una meta común. 

Además de la pintura y la escultura, Edgar Degas cultivó también las artes del grabado y la fotografía, siendo esta última determinante para su proyecto como artista puesto que influyo profundamente en su investigación de diferentes encuadres al momento de abordar sus composiciones visuales y elaborar sus piezas. La fotografía lo invitó a interesarse por encontrar nuevos y múltiples puntos de vista frente a una escena.

“… El artista aportó una original invención compositiva e iconográfica que otorgo a su pintura una nueva visión del mundo más profana. Eliminó el encuadre tradicional y lo sustituyó por una composición descentrada, dominada por las nuevas leyes de la instantaneidad”. 1 
 
Aún con todo lo mencionado, lo que mantenía a Degas cercano al grupo de los impresionistas respondía a que compartían las mismas inquietudes e interés por la gente y su intento por capturar el tiempo, el momento mismo.

Capítulo 3: 
Degas: La obsesión por el movimientoy un nuevo estilo de composición

Como ya se ha mencionado parcialmente en el acápite anteior, Edgar Degas, dedico mucho tiempo de estudipo a las bailarinas de la Ópera de París porque tenía una fuerte pulsión por estudiar el movimiento de los cuerpos humanos y las bailarinas que trabajaban particualrmente ejerciendo tensiones y controlando sus músculos y movimientos a voluntad resultaban un objeto de observación idóneo para su cometido. Por ellos no es de sorprender que como algunos académicos señalan, el momento de estudio favorita de Degass era durante los ensayos de las bailarinas, pues ahí podía observar todo el proceso de apropiación de las jóvenes sobre ciertos movimiento que les podían resultar difíciles de ejecutar e incluso antinaturales, pero que poco a poco dominarían.
Imagen 3. Degas, Edgar.
Músicos en la orquesta [oleo sobre lienzo] (1872)
Instituto Städel- Alemania.


Uno de los primeros cuadros en los que encontramos bailarinas en el trabajo de Degass es precisamente el que corresponde a la tercera imagen, titulado músicos en la orquesta. Precisamente en primer plano vemos a los músicos con sus instrumentos de cuerdas. No están posando para el artista, antes bien están en la ejecución natural de su labor un día común en la ópera. Degass los observa desde sus espaldas enla diagonal izquierda. Pero en la composición se cuelan las bailarinas, precisamente en la parte superior del cuadro, aunque ocupando casi solo un tercio del espacio, están de cara al espectador, irradiando luz con sus tutús blancos decorados en flores.
Degass estaba pintando la realidad, lo que observaba en una función más de la Ópera, pero cuan poética puede reultar esta imagen al superponer la luz y la oscuridad, el arriba y el abajo, la mirada de un rostro y hasta cierto punto la intriga que genera el solo ver la espalda o perfil de un indivisuo sin saber a ciencia cierta lo que comunica su rostro. Esta pintura genera cierta tencisión entre sus elementos y al mismo tiempo se siente coronada por la luz y el color que se destacan en toda la paleta.

Regresemos ahora a los tiempos de ensayo. Degas no buscaba reflejar ningún glamour excesivo del oficio de las bailarinas, no buscaba resaltar simplemente la belleza de sus vestuarios o de los escenarios en los que se presentaban, a él le interesaba el espacio de trabajo. Sus composiciciones con bailarinas son mas bien aterrizadas sobre el salón de ensayo, un espacio sencillo, casi mudo, amplio, con poco mobiliario, un espacio para ser llenado por los cuerpos en movimiento y su energía. 

Imagen 4. Degas, Edgar.
La clase de danza [oleo sobre lienzo] (1874)
Metropolitan museum of art- New York. 


La imagen cuatro es una de las dos que componen la clase de danza. En este cuadro observamos una composición diagonal empezando por la bailarina que tenemos en primer plano, hacia la izquierda; continuando con la bailarina en plano medio que ejecuta una pirouette mientras es observada por el maestro Jules Perrot y terminando en la esquina superior derecha con otras bailarinas esperando su turno y flanqueadas por sus madres. La luz entra por la ventana de la derecha llenando la habitación y se refleja en el espejo ubicado en la pared de la izquierda. El ambiente es el de una clase cotidiana sin que ningune de los participantes pose para el artista, quien es más bien solo un testigo que toma registro de lo que ocurre durante el ensayo.

Sumemos a todo lo mencionado que además de estudiar los cuerpos en escorzo desde diferentes perspectivas, Degas también desarrolló su propia forma de comunicar la textura vaporosa de los tules, y la sensación de que estos se estaban moviendo junto con la bailarina. Este ejercicio qued ahermosamente logrado y plasmado por Edgar en su obra “La estrella”.

Imagen 5. Degas, Edgar.
La estrella [pastel sobre papel] (1876)
Museo de Orsay- París


En esta pieza el artista ha elegido un punto de vista en picado desde la izquierda. Observamos a la bailarina, la protagonista de la escena, en plena acción, desplazándose con gracia hacia la derecha del escenario. Y tanto la escenografía como las otras bailarinas quedan sugeridas por manchas muy poco definidas. El trabajo en la textura del tutú acompaña el movimiento y además se convierte en un foco de luz importante para la escena. Iluminado desde abajo refuerza el efecto flotante del movimiento de la danzante. Conmueve observar la pasión con la que la ballerina está entregada a su arte, disfrutando de su interpretación, seguramente atesorando “el momento”, ese momento que los impresionistas buscaban con tanta intensidad capturar.

No solo en esta obra, sino a lo largo de todo el trabajo de Degas reconocemos que 
“aportó una original invención compositiva eliminando el encuadre tradicional y sustituyéndolo por una composición descentrada, dominada por las nuevas leyes de la instantaneidad. Su mirada de artista percibía posturas extrañas e inestables que no dudaba en representar en sus cuadros.” (Calvo: 2016)

La fotografía le inspiró a introducir nuevos pintos de vista en el dibujo y la pintura. Además junto a otros artistas de su generación abandornaron la practica de incluir todos los elementos completos en sus composiciones visuales. Ahora podían tenerse objetos o incluso personajes cortados que aporytaban naturalidad a las escenas.

Su obra es un precedente importante para artistas de las hgeneraciones siguientes, no solo como impresionista, sino en particular por sus estudios y ensayos en el dibujo de figura humana y de perspectiva de la misma.


Conclusiones

El trabajo de Edgar Degas, aun cuando se enmarca dentro de las características pictóricas del impresionismo, explora otros contenidos al servicio del estudio del cuerpo en movimiento, el movimiento en el tiempo y nuevas formas de componer, planteando las imágenes desde distintas perspectivas. Como los demás impresionistas trabaja a partir de la yuxtaposición de manchas de color, pero centra su trabajo en interiores observando el ensayos de bailarinas y otros artistas al interior de la Ópera de París. 


Bibliografía

Ballesteros, Ernesto. (2020). El Impresionismo. [EPub], Titivillus.

Bree, Danny. (20 de agosto de 2022). Impresionismo; la luz, el momento, el clima y la atmósfera. Gallerease. Recuperado el 20 de diciembre de 2023. https://gallerease.es/es/revista/articulos/impresionismo-la-luz-el-momento-el-clima-y-la-atmosfera__e1b041b23f5e

Gonzáles, Jorge. (23 de octubre de 2018). El nacimiento del impresionismo y su momento histórico. Ttamayo. Recuperado el 20 de diciembre de 2023 de https://www.ttamayo.com/2018/10/el-nacimiento-del-impresionismo/

Calvo, Miguel. (23 de setiembre de 2016). Edgar Degas. The Art Market. Recuperado el 21 de diciembre de 2023 de https://historia-arte.com/artistas/edgar-degas

Varnell, Aida. (28 de agosto de 2023). Edgar Degas: El pintor de la vida moderna. Enciclopedia online de bellas artes HA. Recuperado el 20 de diciembre de 2023 de https://theartmarket.es/edgar-degas-el-pintor-de-la-vida-moderna/ 

Reina, Ana. (9 de noviembre de 2019). El arte del ballet en Edgar. Noches de jardín Zaragoza. Recuperado el 21 de diciembre de 2023 de https://www.revistanochesdejardin.com/el-arte-del-ballet-en-edgar-degas-con207464

Arce, Jan. (29 de enero de 2022). Baile en el Moulin de la Galete, bailando con los impresionista Enciclopedia online de bellas artes HA. Recuperado el 21 de diciembre de 2023 de https://historia-arte.com/obras/baile-en-el-moulin-de-la-galette

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1 Apuntes tomados de la web oficial de museo Thyssen-Bornermisza. No especifican autor ni fecha de publicación.

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